La distancia es tan relativa, mi amor.
Cuando estamos juntos conectados por el hilo invisible de la conciencia culposa no veo las sombras y a oscuras te acaricio la cara y me voy dejando llevar por la música. Ingenuamente, mis preguntas se desvanecen en el aire que separa tu boca de la mía.
En un sueño químico fabrico recuerdos de un futuro inexistente e intangible. Grito desgarrada por un dolor real y pendulante. Me aferro al vacío que me rodea; con las manos cubiertas de nada.