Me tomé la dósis y sigo sin dormirme. Esta vez es mi culpa, esa copa de vino de más, talvez. O no. Mi mente acelerada por un encuentro latente que genera una falsa expectativa. Me estoy engañando, ya sé como termina lo de mañana que en verdad ya es hoy. Lo cierto es el que sueño nunca llega y antes del refuerzo químico, abrí la laptop y me puse a escribir de nuevo.
Bueno, otra media Quetiapina, un poco más de Clonazepam, tengo que poder dormir.
Estoy buscando un destinatario y no lo encuentro, me disperso. O lo tengo claro y lo evado. Parezco Sam Shepard. Pienso en el desierto, el tren, la carretera, la tierra fina, el cuento de la muchacha descalza. Yo también soy esa, pienso. Sigo buscando un destinatario al cual decirle que perdí mi libertad, mi autonomía, que la entregué cuando intenté perder la vida creyendo que había luchado demasiado. Me dejé hundir. Decirle al polvo que se lleva el viento que le sigo perteneciendo, a pesar de todo. Insomnio. Destinatario. Mi carta es cocaína consumida por un autómata. Me pierdo en su tabique de platino. Él no duerme nunca pero sabe que hoy tripliqué la dósis y sigo sin dormirme.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
El vacío es un espacio entre el filo de tu mandíbula y el blando de las yemas de mis dedos. Es un roce, la chispa de la fricción atascada. El vacío no es el silencio, no es la falta de palabras, es el sonido de la respiración que no encuentra pausa. Me entrego, quiero dejarme caer, creo que no necesito ejecutar sino simplemente esperar. No ocurre y quiero llorar, olvidar, recomenzar.
El vacío a tu lado me mira con mis ojos.
domingo, 2 de mayo de 2010
Si hubiera tenido las fuerzas suficientes hubiera corrido esa noche todo lo lejos que no puedo hoy. Estoy débil y ya no soy una niña. Me desconcierto cuando busco energías y voy a rastras tratando de encontrar algo nuevo, algo mejor, ideas o palabras que me ayuden a llegar.
La distancia es tan relativa, mi amor.
Cuando estamos juntos conectados por el hilo invisible de la conciencia culposa no veo las sombras y a oscuras te acaricio la cara y me voy dejando llevar por la música. Ingenuamente, mis preguntas se desvanecen en el aire que separa tu boca de la mía.
En un sueño químico fabrico recuerdos de un futuro inexistente e intangible. Grito desgarrada por un dolor real y pendulante. Me aferro al vacío que me rodea; con las manos cubiertas de nada.
miércoles, 10 de febrero de 2010
La imagen se va haciendo lentamente mas y mas borrosa. Escribo de nuevo en mi cuaderno azul que tengo que obligarme a aprender, a recordar mis errores y empeñarme en mejorar dia a dia.
Me siento y nos miro, nos escucho reir en una constante repetitiva y vacía. Pero tu sonrisa, la mirada timida que busca el piso sin sentido y se levanta incisiva sobre mis ojos. Es en ese momento que creo identificar mi necesidad. Esa fracción de segundo en la que no pensamos que el alrededor existía. Ese instante de no preocupación que consigo arrancarte antes que los escalones de madera te vuelvan a llevar un piso mas abajo y entre barandas de bronce sucias te desvanezcas sonriendo en silencio.
Es un tonto papel, otro correo electrónico que no tiene que ser necesariamente leído. Una excusa nueva que voy a inventar para entrar en la constante.
Dejo entrar el vapor del deseo que se cuela debajo de las puertas, el aire condensado de los suspiros de calores imaginados, de las fantasías atrapadas y moribundas y siento el vidrio sobre la punta de mi nariz. El frio de tu pecera.
Tengo que dar media vuelta y seguir caminando sin mirar hacia atras. El círculo tiene que volver a empezar. Mi cuaderno azul. Yo se que tengo que mejorar. Es hora de aprender.
martes, 5 de enero de 2010
Sali de la cama despacio y en silencio, intentando no despertarte. Cerré la puerta de la habitación detras de mi e iluminada por la luz del parque y el brillo reflejado en la nieve, me senté arriba de una mesita, del lado de adentro del vidrio, a esuchar la voz de Tom Waits susurrando en mi oído y fumar. Mirando el frio, la capa de hielo en las veredas, la ausencia de gente en ese ángulo de visión, en una ciudad que promete nunca dormir pero que apachuchada por el frio se queda en silencio ante pedidos ridiculos.
Otra vez con la ropa hecha un bollo adentro de varias maletas invisibles, al lado de una puerta imaginaria. Siempre lista para partir en el próximo vuelo, siempre arriba de un nuevo taxi. Y siempre, siempre es otro hombre; con otro nombre.
Otra vez con la ropa hecha un bollo adentro de varias maletas invisibles, al lado de una puerta imaginaria. Siempre lista para partir en el próximo vuelo, siempre arriba de un nuevo taxi. Y siempre, siempre es otro hombre; con otro nombre.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Tu puerta abierta al juego, tu caja vacía siempre tan llena de música. El baile tonto siempre a oscuras. Mi torpeza graciosa, la carcajada silenciosa. Las manos suaves, el aire leve se respira, se escucha de cerca y se siente tan presente. El recurso del tiempo acomodado en campanas de cristal. Sin luz y con los ojos cerrados siento cada curva de tus huellas dactilares sobre la piel alrededor de mi ombligo. Es cierto que sin hablar se ejecuta mejor y talvez por eso es que prefiero no tener que escuchar ya tu voz de nuevo; las palabras se cimientan lejos de estas sábanas, no se funden con el vapor de la ducha encedida hace horas a nuestras espaldas, con cada gota que se desilza por tu tan cansada sien.
Se vuelven a prender las luces de una ciudad que no tiene paz y la calma se instala un rato mas.
Un apretón de manos cordial.
Se vuelven a prender las luces de una ciudad que no tiene paz y la calma se instala un rato mas.
Un apretón de manos cordial.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Nunca voy a ser una mujer que merezca crecer . No al menos mientras viva cobijada en tu recuerdo, en la dulce protección que me brindan las voces de un dia eternamente nublado. Y nos vamos a encontrar en ese banco de plaza, tan lejos ahora de este aqui, y sin mucho mas que decir que dejarnos de escuchar comenzaremos a separarnos de la idea que alguna vez nos hizo una sola cosa. Y vamos a ver pasar los dias y las modas y nuestra música perderá el sentido que tenía. Yo me voy a sentar de nuevo en ese banco esperando crecer, mirando pasar tardes de gente ajena, voy a llorar por no poder volver. Te vas a sentar a mi lado, donde quiera que estés ahora, y juntos y alejados vamos a frustarnos por un pasado que no fue en este presente que no es. Y no voy a sentir esa promiscuidad culposa simplemente la voy a añorar y llorando me voy a acurrucar en tus siempre anchos hombros.
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