Tu puerta abierta al juego, tu caja vacía siempre tan llena de música. El baile tonto siempre a oscuras. Mi torpeza graciosa, la carcajada silenciosa. Las manos suaves, el aire leve se respira, se escucha de cerca y se siente tan presente. El recurso del tiempo acomodado en campanas de cristal. Sin luz y con los ojos cerrados siento cada curva de tus huellas dactilares sobre la piel alrededor de mi ombligo. Es cierto que sin hablar se ejecuta mejor y talvez por eso es que prefiero no tener que escuchar ya tu voz de nuevo; las palabras se cimientan lejos de estas sábanas, no se funden con el vapor de la ducha encedida hace horas a nuestras espaldas, con cada gota que se desilza por tu tan cansada sien.
Se vuelven a prender las luces de una ciudad que no tiene paz y la calma se instala un rato mas.
Un apretón de manos cordial.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
Nunca voy a ser una mujer que merezca crecer . No al menos mientras viva cobijada en tu recuerdo, en la dulce protección que me brindan las voces de un dia eternamente nublado. Y nos vamos a encontrar en ese banco de plaza, tan lejos ahora de este aqui, y sin mucho mas que decir que dejarnos de escuchar comenzaremos a separarnos de la idea que alguna vez nos hizo una sola cosa. Y vamos a ver pasar los dias y las modas y nuestra música perderá el sentido que tenía. Yo me voy a sentar de nuevo en ese banco esperando crecer, mirando pasar tardes de gente ajena, voy a llorar por no poder volver. Te vas a sentar a mi lado, donde quiera que estés ahora, y juntos y alejados vamos a frustarnos por un pasado que no fue en este presente que no es. Y no voy a sentir esa promiscuidad culposa simplemente la voy a añorar y llorando me voy a acurrucar en tus siempre anchos hombros.
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