miércoles, 10 de febrero de 2010

La imagen se va haciendo lentamente mas y mas borrosa. Escribo de nuevo en mi cuaderno azul que tengo que obligarme a aprender, a recordar mis errores y empeñarme en mejorar dia a dia.
Me siento y nos miro, nos escucho reir en una constante repetitiva y vacía. Pero tu sonrisa, la mirada timida que busca el piso sin sentido y se levanta incisiva sobre mis ojos. Es en ese momento que creo identificar mi necesidad. Esa fracción de segundo en la que no pensamos que el alrededor existía. Ese instante de no preocupación que consigo arrancarte antes que los escalones de madera te vuelvan a llevar un piso mas abajo y entre barandas de bronce sucias te desvanezcas sonriendo en silencio.
Es un tonto papel, otro correo electrónico que no tiene que ser necesariamente leído. Una excusa nueva que voy a inventar para entrar en la constante.
Dejo entrar el vapor del deseo que se cuela debajo de las puertas, el aire condensado de los suspiros de calores imaginados, de las fantasías atrapadas y moribundas y siento el vidrio sobre la punta de mi nariz. El frio de tu pecera.
Tengo que dar media vuelta y seguir caminando sin mirar hacia atras. El círculo tiene que volver a empezar. Mi cuaderno azul. Yo se que tengo que mejorar. Es hora de aprender.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vives de azul, porque azul no tienes domingos.