miércoles, 17 de diciembre de 2008

Ahora me doy cuenta que he crecido. Mirando atrás, con cierta nostalgia. Dejando de lado definitivamente mi inocencia en este acto de simple recuerdo, de afectos que pasaron, que sedimentaron un cuerpo erosionado, ahora casi desgastado.
Tus zapatos marrones, una tarde o noche de frío en la calle, en el medio de la calle. Dulce y áspero, me mirabas sin mirarme, me dejabas sin dejarme, ese día para siempre.
Esa forma de besar tan esquiva y profunda; mezquina. Mi primera frustración real, quedarme sola en el cantero del boulevard. Una virgen encubierta, era tuya sin pertenecerte y me perteneciste un tiempo sin ser mio. 
Detrás de la fachada de la ignorancia otorgada por laingenuidad, volví a pasar cientos de veces por esa esquina, sintiendo la emoción de un primer beso casi único, de una caricia que te alejaba un poco de un entorno tan sórdido como aburrido. 
Una comunión negada que me llevaría para siempre a una excomunión certera.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por fin... estaba esperando algo. Val

Anónimo dijo...

100 días