Tus zapatos marrones, una tarde o noche de frío en la calle, en el medio de la calle. Dulce y áspero, me mirabas sin mirarme, me dejabas sin dejarme, ese día para siempre.
Esa forma de besar tan esquiva y profunda; mezquina. Mi primera frustración real, quedarme sola en el cantero del boulevard. Una virgen encubierta, era tuya sin pertenecerte y me perteneciste un tiempo sin ser mio.
Detrás de la fachada de la ignorancia otorgada por laingenuidad, volví a pasar cientos de veces por esa esquina, sintiendo la emoción de un primer beso casi único, de una caricia que te alejaba un poco de un entorno tan sórdido como aburrido.
Una comunión negada que me llevaría para siempre a una excomunión certera.
2 comentarios:
Por fin... estaba esperando algo. Val
100 días
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